CAPITULO 10: AMORES POR ACCIDENTE


CAPITULO 10: AMORES POR ACCIDENTE

Pasaron los días...

Facundo se sentó a pensar un rato en el giro tan tremendo que dio su vida. No solo apareció una hija a la que él desconocía, sino que también conoció a la señorita Carolina Estévez, quien lo había impactado enormemente y con quien deseaba formar una relación seria. Pero no podía creer tanta felicidad y, haciéndole caso a Hamilton, su fiel chofer, se hizo la prueba de paternidad para despejar toda duda sobre si Gisela era realmente su hija.

—Jefe —dijo Hamilton—, aquí está el sobre con el resultado...

—Ábrelo, Hamilton —pidió Facundo—. Es la prueba de ADN que me hice con Gisela.


Hamilton abrió el sobre y leyó en voz alta. Facundo no podía ocultar el temor; ahora más que nunca quería confirmar la verdad y las manos le temblaban. ¿Y si no era su hija? ¿Por qué habría mentido Gisela?

—¿Qué dice, Hamilton? —preguntó Facundo.

—La prueba salió positiva.

—¿Perdón?

—¡La prueba salió positiva! ¡Gisela es su hija!

Facundo respiró aliviado. No había dudas: Gisela Hernández era su hija, la joven fruto de una noche de amor con aquella muchacha peruana que conoció cuando estudiaba en la universidad. Ahora, biológicamente, la paternidad era indiscutible. Rápidamente, Facundo corrió a su apartamento y abrazó fuertemente a Gisela.


—¡Hija mía! —exclamó Facundo—. ¡Qué felicidad tenerte aquí!

—¿Sucede algo, papá? —preguntó Gisela.

—Llegaron los resultados del examen de paternidad —intervino Hamilton—, y salieron positivos. Es usted hija de don Facundo Altamirano y yo le debo una disculpa por haber desconfiado al principio.

—No te preocupes, Hamilton —respondió Gisela—. Lo entiendo perfectamente.

En ese momento volvieron a tocar la puerta y Hamilton acudió a abrir. Era la señorita Carolina Estévez.

—¡Hola, Carolina! —exclamó Facundo, dándole un beso en los labios.

Gisela miró a Carolina con cierto recelo.

—¡Hola, Gisela! —dijo Carolina—. ¿Cómo has estado?

—Hola... Carolina...

—Hija, por favor, sé más cortés con la señorita Carolina... —pidió Facundo—. Carolina, llegas en el momento oportuno, porque quiero invitar a cenar a un buen restaurante a las dos mujeres más importantes de mi vida.

—¿Qué estamos celebrando, Facundo? —preguntó Carolina.

—El tenerlas a las dos aquí —dijo Facundo, abrazando a ambas fuertemente, aunque a Gisela no le hacía ninguna gracia salir con la señorita Estévez.

Facundo le indicó a Hamilton que alistara el auto mientras ellas se dirigían al cuarto de Gisela, donde Carolina comenzó a elegirle la ropa.

—¡No te preocupes! —dijo Gisela—. ¡Yo sé escoger mi ropa!

—¿Verdad? ¡Pues qué pésimo gusto tienes! —respondió Carolina en tono despreciativo.

—Siempre me he vestido así... ¡Y me ha ido muy bien, para que te enteres!

—Pues con qué gentuza te habrás juntado... ¡Así se visten las cualquieras!

—¡No me digas de esa manera, que no soy ninguna cualquiera!

—Yo no sé cómo pudiste convencer a Facundo, pero a mí no me convences. Sé que estás tras de él solo por su dinero.

—¡Mentira!

—Confiésalo: tú no sientes nada por Facundo, solo lo quieres para sacarle la plata, y encima haciéndote pasar por su hija...

—¡Soy su hija realmente! ¡Facundo Altamirano es mi padre!

—¡Una hija que él nunca había conocido! Qué coincidencia que seas hija de uno de los hombres más influyentes de la ciudad... Seguro que si tu padre fuera un pobretón, ni te habrías molestado en acercarte.

—¡Así fuera un pobretón me habría acercado a él porque es mi padre! ¡Y la única que está tras su dinero eres tú! ¡No creas que no me he dado cuenta de la mirada de interesada que pones cuando mi padre saca la billetera!

—¡Cuida tus palabras, desgraciada! ¡Que soy capaz de decirle a Facundo para que te bote a patadas!

—¿Ah, sí? ¿Y a quién le va a hacer caso? ¿A su única hija o a una aventurilla de paso?

—¡Mis planes con Facundo son serios, para que te enteres, chiquilla entrometida!

—Ah, sí, claro... Piensas seriamente en cómo quedarte con toda su plata...

¡¡¡¡¡¡PPPPPPPPUUUUUUUUUUUUAAAAAAAAAAAAAFFFFFFFFF!!!!!!

Carolina le dio una tremenda bofetada a Gisela, dejándole la cara marcada. En ese instante apareció Facundo.

—¿Qué sucede aquí? —preguntó.

Gisela y Carolina lo miraron sorprendidas.

—¡Pobrecita! —exclamó Carolina, sobando a Gisela—. Mira, Facundo, tu hijita se golpeó y yo la estaba curando.

Gisela la miró con resentimiento, pero logró contenerse ante su padre.

—¿Ya estás mejor, Gisela?

—Sí, papá.

—Alístate, hijita, que vamos a ir a cenar a un lugar muy especial.

Facundo le dio un beso en la frente a Gisela y ella se encerró a cambiarse. Carolina y Facundo salieron a conversar al pasillo.

—Por lo que veo —dijo Facundo—, te estás llevando muy bien con mi hija.

—¡Jijiji! —respondió Carolina—. ¡Es que Gisela es una muchacha especial! ¡Se nota que ha sufrido mucho en la vida!

—Así es, necesita mucho cariño y comprensión... Menos mal que pudo encontrarme... Y yo —haciéndole un gesto coqueto— te encontré a ti...

—Ay, Facundo... Me haces sonrojar.

—Carolina, ¿quieres ser mi novia?

Carolina puso ojos maliciosos por un segundo antes de actuar nerviosa...

—Oh... Facundo... Me pones nerviosa... No sé qué decir...

—Vamos, no seas malita, eres lo mejor que pudo haberme pasado...

—Está bien... Sí, claro que quiero ser tu novia... Acepto.


Carolina sonrió con malicia disimulada mientras Facundo, dichoso, la abrazaba fuertemente. En ese momento salió Gisela con un vestido azul con encajes y escotado, quedando perpleja al ver a su padre abrazando a Carolina...

—Papá... —dijo Gisela con estupor.

—Hija —dijo Facundo—, ¡qué rápido te has vestido! ¡Estás divina! ¿Nos vamos?

—Está bien, papá —respondió Gisela—. Pero... ¿puede ir mi amiga Karina?

—Sí, claro, hijita.

Facundo ofreció sus brazos de forma galante: Gisela tomó el derecho y Carolina el izquierdo. Así bajaron hacia el auto donde los esperaba Hamilton.

(Tema de tensión romántica: "Es por ti" – Juanes)

+++

Primero pasaron por la casa de Karina, quien los esperaba en la puerta muy elegante...

—¡Vaya, Karina! —exclamó Gisela—. ¡Qué elegante estás!

—Gracias, Gisela —dijo Karina—. Tú también estás galante. Y les cuento que pasado mañana vienen los amigos de Marita, los chilenos. Les hemos preparado una fiesta de bienvenida y espero que ustedes también asistan.

—Allá estaremos —aseguró Gisela.

Todos se dirigieron al restaurante.

En el restaurante, tras ordenar la cena...

—Les va a gustar este lugar —dijo Facundo—. El Filet Mignon que hacen es de lo mejor...

—¡Uf! —intervino Karina—. ¡No creo que supere a la sobrebarriga que hace mi tía Etelvina! ¡No tiene comparación!

Los demás rieron, mientras Carolina la miraba con indignación.

—Bueno, muchachas —dijo Facundo a Gisela y Karina—... Ejem... Quiero hacerles un anuncio.

—¡Facundo y yo somos novios! —interrumpió Carolina.

Gisela y Karina se miraron fijamente, asustadas. Gisela comenzó a sentir mareos.

—¿Te sucede algo, hijita? —preguntó Facundo.

—Nada... nada... —dijo Gisela—. Voy un rato al tocador de damas... Vámonos, Karina.

Ambas se retiraron hacia el baño.

+++

—¡No puedo creerlo! —exclamó Gisela—. ¡No sé qué le habrá visto mi padre a esa tipa!

—Pues a mí me cae bien la señorita Carolina...

—¡Es una hipócrita! ¡Se hace la mosquita muerta, pero en realidad es una arpía!

—¿No le tendrás celos a Carolina?

—¡Claro que no! ¡Hubiera preferido que mi padre estuviera con cualquier mujer, menos con esa oportunista!

+++

Mientras tanto, en la mesa.

—¿No habremos exagerado las cosas? —dijo Carolina haciéndose la preocupada—. Parece que a Gisela no le gustó la noticia...

—No le hagas caso —respondió Facundo—. La pobrecita está celosa; tú sabes, ahora que me encontró quiere recuperar el tiempo perdido...

—Pero ¿estás seguro de que Gisela es realmente tu hija?

—Claro que sí, me hice la prueba de paternidad y salió positiva... Biológicamente es mi hija.

—¿Pero no hay posibilidad de algún error?

—No lo creo. Es una prueba 100 % garantizada.

Carolina no parecía muy satisfecha. Poco después, Gisela y Karina regresaron a la mesa.

Al día siguiente, Facundo comentaba la velada con su secretaria Marita...

—¿Es verdad que Gisela resultó ser su hija, jefe?

—Así es, Marita. Y también le declaré mi amor a la señorita Carolina Estévez.

Marita se desanimó notablemente ante la noticia del noviazgo.

—A propósito, Marita —continuó Facundo—, ¿sabes algo de tus amigos chilenos?

—Claro que sí, mañana vienen...

—Perfecto. Confírmame la hora del vuelo para avisarle a Hamilton que vaya a recogerlos...

—No sería mucha molestia.

—¡Por favor, Marita! ¡Te di mi palabra de caballero y por eso me ofrezco a recogerlos!

—Gracias, jefe —dijo Marita con una sonrisa disimulada.

Sonó el teléfono y Facundo contestó; era Carolina hablándole de forma acaramelada, mientras Marita no podía ocultar su incomodidad.

+++

Al día siguiente, Marita fue con Hamilton al aeropuerto a recibir a sus amigos. Facundo prefirió quedarse en la oficina atendiendo negocios y a Carolina. Tras varias horas de espera, Marita logró reconocer a Mariángela, quien venía acompañada de su hermano Christian...

—¡Mariángela! ¡Mariángela! —gritó Marita.

Mariángela corrió a abrazar fuertemente a su amiga. Era un momento emotivo tras mucho tiempo sin verse.

—Marita —dijo Mariángela—, quiero presentarte a mi hermano Christian. Christian, ella es mi amiga Marita...

Marita y Christian se saludaron de mano. Hamilton los ayudó con el equipaje y abordaron el auto rumbo a la casa de Marita, donde los esperaba Karina con confetis y silbatos...

—¡¡¡Bienvenidos a Colombia!!! —exclamó Karina emocionada.

—Hola, Karina —dijo Marita—. Quiero presentarte a mis amigos: Mariángela García y su hermano Christian...

Karina quedó impactada al conocer a Christian y le hizo un gesto coqueto. Christian también mostró evidente admiración por ella.


—¿Eres soltero, Christian? —preguntó Karina sin rodeos.

—¡Karina! —exclamó Marita apenada—. ¡Qué pregunta! ¡Qué vergüenza!

—Tranquila, señora Marita, no me molesta en absoluto —dijo Christian sonriendo—. Y sí, estoy solterito y sin compromiso...

Karina se llevó un dedo a la boca con picardía y Christian quedó fascinado...

—Bueno, pasemos adentro —dijo Marita— para que descansen y dejen las maletas.

Esa misma noche, Karina convenció a Christian de ir a una discoteca, pasando por alto los reclamos de Mariángela y Marita. Ninguno sospechaba que en ese lugar Christian conocería a Gisela, marcando el inicio de un amor que nació por accidente...

(Tema bailable y de fiesta: "Sin Calzoncito" – Nosequién y los Nosecuántos)

CONTINUARÁ...

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