CAPÍTULO 17: AMORES POR ACCIDENTE
Christian se quedó impresionado al ver nuevamente a Gisela, la chica que conoció una vez en la discoteca y que lo había dejado impactado:
—¡Gisela! —exclamó Christian con estupor—. Có... cómo ha... has es... estado...—Hola, Christian, ¡qué alegría verte otra vez!
—Perdón —intervino una de las vendedoras—, ¿ustedes se conocen?
—Nos conocimos en la discoteca... —dijeron Gisela y Christian al unísono, mirándose fijamente a los ojos.
—Dime, Christian —continuó Gisela—, pero, ¿qué estás haciendo aquí?
—Él va a trabajar aquí —respondió la vendedora.
—¡Ah, qué bien! —dijo Gisela—. ¡Yo también voy a trabajar aquí!
—¿Y en dónde vas a trabajar? —preguntó Christian.
—Voy a ayudar a administrar la fábrica. ¿Y tú?
—En la bodega —intervino otra de las vendedoras.
—Sí, claro —dijo Christian, frustrado—. ¡Soy el gerente de producción!
Las empleadas se miraron extrañadas entre sí por la mentira de Christian.
—Muy bien —dijo Gisela—. A propósito, ¿qué vas a hacer más tarde?
—Bueno —respondió Christian—, voy a seguir con mi entrenamiento...
—...porque quería invitarte a almorzar, claro, si no fuera mucha molestia.
Christian puso una cara de coqueteo de oreja a oreja.
—Por supuesto que no es ninguna molestia —dijo Christian—. Acepto la invitación.—Muy bien, voy a avisarle a Hamilton para que nos recoja y nos lleve al restaurante...
—¿Hamilton? —preguntó extrañado.
—Sí —respondió Gisela—, es el chofer.
—Bueno, señorita Gisela —dijo una de las vendedoras—, ¿continuamos con el tour?
—Claro que sí. Más bien, Christian podría acompañarnos a seguir viendo la empresa...
—Por supuesto que sí —dijo Christian con fascinación—. Faltaba más.
Gisela y Christian volvieron a mirarse a los ojos. Ella sonrió y él la miró fascinado, mientras las acompañantes se ofrecían a continuar con el recorrido.
+++
Mientras tanto, la señorita Carolina Estévez se dirigía al despacho de su novio Facundo cuando se encontró con Celmira:
—Buenos días, Celmira, ¿cómo has estado?
—No muy bien, gracias, señorita Estévez... ¿Ya ha visto a la nueva gerente de ventas?
—Sí, la he visto.
—Y, ¿qué tal le pareció?
—Una mujer buenamaza e inteligente.
—Pues a mí no me gusta para nada —dijo Celmira—, y yo que usted cuidaba muy bien a su novio, porque esta trepadora es capaz de quitárselo...—Me tiene sin cuidado —respondió Carolina con seguridad—. Facundo solo tiene ojos para mí.
En ese momento salió Facundo de su despacho y se sorprendió al ver a Carolina:
—¿Carolina? —dijo algo asustado—. Pero, ¿qué estás haciendo aquí?
—Vine a hacerte una visita, amorcito —dijo Carolina, poniéndole las manos sobre los hombros para darle un beso en la boca.
—Pues me tomas por sorpresa —respondió Facundo, retirando las manos de ella—. Esto no me lo esperaba.
—¿Qué te parece si vamos a almorzar al club? —preguntó Carolina.
—Bueno... bueno... —dijo Facundo—, yo tenía otros planes.
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En ese instante aparecieron Mariangela y Marita, gerente de ventas y secretaria respectivamente, quienes ya eran muy buenas amigas. Celmira les hizo un gesto de desprecio a ambas.
—Carolina, mi vida —dijo Facundo—, quiero presentarte a la señorita Mariangela García, la nueva gerente de ventas...
—Ya nos conocemos... —respondió Carolina en tono complaciente.
—Ah, qué bueno —dijo Facundo—. A propósito, Mariangela, ¿dónde vas a almorzar?
—Bueno... —intervino Mariangela—, voy a almorzar aquí en la empresa.
—¡No, qué va! ¡Te invito a almorzar! —exclamó Facundo—. ¡Hay que hacerte una gran recepción de bienvenida!
—Bueno, gracias, Facundo, por la atención... —dijo Mariangela, avergonzada—. ¿No será mucha molestia por Carolina?
—¡Por mí no te preocupes, Mariangela! —intervino Carolina—. Es más, así podemos conocernos mejor.
—Bueno, está bien, gracias... Ah, tienen que venir mi hermanito Christian y mi amiga Marita...
—Por supuesto —dijo Facundo—. Además, quiero que conozcas a mi hija, mi adoración... claro, después de Carolina...
Facundo lucía una sonrisa de oreja a oreja luego de que Mariangela aceptara la invitación.
Varias horas después, llegó la hora del almuerzo y Facundo llamó a su hija Gisela:
—Gisela, hija, alistate, que vamos a salir a almorzar al club.
—¿Puedo ir con un amigo, papá?
—¿Un amigo? ¿Y dónde lo conociste?
—Es el chico que conocí en la discoteca... ¡No te imaginas! ¡Él va a trabajar aquí! ¿Puedes creer eso?
—Ah, mira qué buena noticia. A propósito, ¿cómo se llama?
—Se llama Christian, y es chileno.
Facundo se quedó pálido al escuchar su nombre.
—¿Perdón? ¿Dijiste que se llama Christian?
—Claro que sí, y va a trabajar como gerente de producción.
—¿Eso te dijo?
—Así es... ¿Puedes creerlo, papá? ¡Voy a trabajar junto al chico que me gusta!
—Pues te felicito, hijita —dijo Facundo, abrazando y besando a su hija.
—Hola, Gisela —intervino la señorita Carolina Estévez—. ¿Cómo has estado?
—Hola... Carolina —respondió Gisela con desánimo.
—Bueno, Gisela, vamos a almorzar con Carolina y con la hermana de Christian...
—¿La hermana de Christian? —preguntó extrañada.
—Así es, la hermana de Christian es la nueva gerente de ventas...
+++
En ese momento llegaron Mariangela y Marita, y Facundo hizo las debidas presentaciones. Al acordarse de Christian, decidieron buscarlo. Fueron Gisela, Marita y Mariangela quienes lo encontraron:
—Christian, vamos a almorzar...
—Muy bien, las acompaño. ¿Quién más va con nosotros?
—Mi padre y... ejem... su novia —respondió Gisela.
Al dirigirse hacia donde estaban Facundo y Carolina Estévez, y tras las presentaciones de rigor, Christian se enteró de que Gisela era la hija de su jefe, Facundo Altamirano. Esto hizo que comenzara a tratarla de manera mucho más amorosa antes de partir a almorzar.
+++
Tras una larga jornada de trabajo, todos regresaron a sus casas. Christian decidió reunirse con Karina, su novia, y ambos caminaban abrazados y besándose muy acaramelados por el centro comercial.
—Y, ¿cómo te fue en tu primer día de trabajo? —preguntó Karina.
—Muy bien, Karina —respondió él—. Todo ha sido perfecto; además, fui a almorzar con el jefe y su hermosa hija...
—¡Conociste a Gisela! —exclamó Karina emocionada—. ¡Qué emoción!
—¿La conoces? —respondió con estupor.—¡Claro que sí! ¡Ella es la muchacha de la que te hablaba, con la que quedamos en vernos en la discoteca esa vez pero al final no pudimos encontrarnos!
—Ah, mira qué bien. El mundo es un pañuelo...
En ese instante apareció Caty, una amiga de Karina:
—¡Qué hubo! —exclamó Caty—. ¡Cómo han estado los dos enamorados!
—¡Qué hubo, Caty! —respondió Karina—. ¡Aquí Christian nos está hablando de su primer día de trabajo! Y adivina qué: ¡ya conoció a mi amiga Gisela!
—¿De verdad? —preguntó Caty mirando de reojo a Christian—. ¡Vaya sorpresa! Todo el mundo conoce a la famosa Gisela menos yo, que todavía no tengo el placer de conocerla...
—Ya la conocerás, Caty —dijo Karina—, y te va a caer muy bien.
—Eso ni dudarlo —respondió Caty mientras, disimuladamente, le pasaba la mano por la espalda a Christian, quien hizo un gesto discreto de fascinación.
—Bueno, muchachas —dijo Christian—, me retiro, pues me está llamando mi hermana...
Christian se despidió dándole un beso en la boca a Karina y un beso en la mejilla a Caty, alejándose de inmediato. Karina suspiró mientras lo veía partir:
—¡Qué lindo es mi novio! ¿No crees, Caty?
—Así es, Karina.
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En ese momento apareció Gisela acompañada de Hamilton, y Karina se alegró mucho al ver a su amiga:
—¡Qué hubo, Gisela! Quiero presentarte a Caty, una de mis mejores amigas.
Gisela y Caty se saludaron, pero Caty miró a Gisela con extrañeza, como si la hubiera visto antes.
—¡Vaya! —dijo Caty—. ¡Al fin nos conocemos! ¡Karina me ha hablado mucho de ti!
—Así es, Gisela —dijo Karina—. Además, por lo que veo, ya conociste a Christian, mi novio; él almorzó contigo hoy.
—¿Tu novio? —exclamó Gisela con estupor.
—Sí, Christian y yo somos novios.
En ese instante, Caty recordó por fin dónde había visto a Gisela antes, pues estaba junto a Christian. En su mente comenzó a maquinar una idea macabra para ocultar su propio romance con Christian: hacerle creer a Karina que él la estaba engañando con Gisela.
Para complicar más las cosas, Christian reapareció de la sorpresiva visita, encontrándose de frente con las tres mujeres que envolvían su vida emocional: Caty, su novia Karina y Gisela. Karina corrió a abrazarlo y lo invitó a salir al cine y a comer helados. Christian aceptó de inmediato solo por la oportunidad de estar otra vez cerca de Gisela, quien le regaló una sonrisa coqueta.
Por su parte, Mariangela se encontraba en la sala conversando con Marita:
—Y, ¿cómo le fue en su primer día de trabajo, señorita gerente de ventas? —preguntó Marita.
—¡Maravilloso! ¡Es que Facundo es una persona muy especial! ¡Gracias, Marita!
—De nada, Mariangela. Me alegra que te caiga bien el jefe; es un poco bravo, pero es un buen tipo.
—Marita... ¿te puedo confiar un secreto?
—Sí, dime, Mariangela, ¿de qué se trata?
—Me estoy enamorando de Facundo...
Marita se quedó completamente impactada por la noticia.
CONTINUARÁ...








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